Y las obras se hicieron tesoros - Colección Salinas de la Piedra 

 

Considerada una de las colecciones privadas de mayor importancia en la especialidad de arte precolombino en Chile. Se compone de aproximadamente 1900 piezas arqueológicas, procedentes en su mayoría, de culturas pretéritas del continente sudamericano, y muy especialmente de aquellas que se desarrollaron en los territorios del Perú y Ecuador.

       

Su propietario, Juan E. Salinas Lyon, motivado desde muy joven por el  "Arte Antiguo", comenzó esta colección sucediendo los intereses de su tío abuelo, Carlos Cousiño Goyenechea, connotado empresario, mecenas de las artes y de quién recibió numerosas piezas de su  colección personal. La pasión por el coleccionismo se hizo evidente en su diario vivir. Entre objetos de platería, tapices, pinturas,  muebles coloniales, casas de arte y subastas,  se fue  relacionando con el arte precolombino terminando por ser éste su máxima afición. Probablemente el hecho de haber vivido en las áridas y ricas tierras del Perú, cuna de la civilización andina, provocaron en él un sentido interés en las artes y los pueblos de estos territorios.

 

Ha sido un insaciable viajero en los parajes americanos,  buscando siempre conocer las culturas originarias, no sólo a través de sus expresiones materiales, sino también mediante la comunicación fluida con campesinos, pescadores y artesanos de los rincones de esta América. De este modo cultiva la rica sensación de descubrir y maravillarse con las creaciones precolombinas. De a poco va atesorando instrumentos y objetos cargados de arte, historia y simbolismo. 

      

Bajo el predicamento -si no hubiesen coleccionistas no existirían museos en el mundo- Juan E. Salinas fue  enriqueciendo cada vez más su colección de creaciones artísticas precolombinas.  También se fue comprometiendo en su resguardo ubicándole un gran espacio dentro de su residencia, construyendo algunos espacios nuevos y asesorándose por especialistas en registro, conservación y montaje.

 

Durante  años mantuvo  esta  colección en un espacio familiar, para su deleite y estudio, pero paulatinamente  ha accedido con generosidad a compartir su pasión, mostrando parte de su colección en galerías y museos, donde este patrimonio pudiera ser conocido y  apreciado. Hoy posee gran confianza en que a corto plazo se concrete la idea de un museo abierto al público, que sirva no solamente a la enseñanza del hombre común, a los niños y adolescentes que se están formando, sino también para la sensibilidad e inspiración de los artistas de hoy.

Conociendo la colección, podemos apreciar su gusto por las figurillas  femeninas de la cultura Valdivia, la expresión cerámica más temprana del continente con una antigüedad de 2.500 años antes de Cristo. También su interés por las placas, vasos y morteros líticos de esta cultura formativa del antiguo Ecuador.

 

Un maravilloso conjunto de textiles, de diversas culturas, colores y técnicas,  forman otra de las riquezas de este gran patrimonio. Entre ellos destacan las finas tapicerías de Wari, Nasca y Chimú, los tejidos reticulados y telas pintadas de Chancay y las piezas de arte plumario Nasca. Por otro lado, el arte de la alfarería es quizás el arte mayormente representado en esta colección, con exquisitas y expresivas piezas de cerámica Chavín, Nasca, Moche, Chimú, Wari, Jama Coaque, La Tolita, Valdivia y Manta, entre otras.

 

Algunas obras en metales nos introducen a la metalurgia Moche, Vicus y Chimú y nos dan cuenta del nivel tecnológico alcanzado en uno de los centros de producción más importante de América precolombina. La litoescultura está majestuosamente representada en importantes obras creadas por antiguos artesanos de Perú, Ecuador, Colombia,  México y Guatemala. También hay otras interesantes obras en hueso concha y madera. De este último material destacan los vasos ceremoniales incaicos- coloniales  que muestran la fusión indígena-hispana.

 

Invitamos entonces a conocer en esta ocasión más de doscientas piezas representativas de la Colección Salinas de la Piedra, que abarcan más de cuatro mil años en la prehistoria de América y que se han creado en diferentes soportes materiales como: fibras textiles,  plumas, metales, arcilla, madera, piedra, conchas y hueso.