Impresionistas - Ruptura y vanguardia del siglo XIX

Grabados, dibujos y pasteles de 23 renombrados artistas del impresionismo europeo en la denominada  muestra “Los impresionistas. Ruptura y vanguardia del siglo XIX”.

“La filosofía de este proyecto es la necesidad de mostrar una parte importante del principio de la modernidad a través de la obra gráfica. Es una faceta del impresionismo bastante desconocida en el ámbito en general porque es la obra gráfica, la estampación, que es un concepto importante para entender el arte contemporáneo actual. Ver cómo ellos, a través de la obra gráfica, pudieron difundir también una tipología de pintura que hasta entonces había estado sometida a los círculos más cercanos de los impresionistas”.

Para el recorrido de la muestra hay que tomarse el tiempo y  poner especial atención a verdaderas joyas como La Olympia, de Manet, porque es una obra gráfica que está secuenciada y “además viene directamente de esa pintura que va a ser rompedora, en donde la representación del desnudo se hace de una forma moderna”.

También está el retrato de Richard Wagner hecho por Renoir, “que muestra cómo ellos son conscientes del valor intrínseco que hay en las figuras populares del momento, en este caso del músico que después fue reconocido mundialmente. Y difunde su imagen como si fuera tan importante como un rey o un político, dándole la misma importancia a través de la imagen reproducida”, aclara la curadora.

El grabado de Jean-François Millet con esa mística deliciosa que se ve en sus campesinos, es otra obra para mirar con detención: “En ella se dignifica la labor del campo, la labor rural, la labor de los personajes que son anónimos”.

Por su parte, hay que disfrutar y observar con cuidado la representación de Vincent van Gogh sobre el doctor Paul Gachet, que fue uno de los grandes impulsores de los impresionistas. “Tiene mucho valor humano porque los protege y los ayuda, y en el caso del doctor Gachet consigue construir un taller de estampación donde podían desarrollar sus grabados”.

Para terminar, las litografías coloreadas de Toulouse Lautrec, donde se ve el principio del pastel en “esas escenas preciosas de carreras de caballo que van a ser además significativas en cuanto al desarrollo del cartel del mundo contemporáneo, porque aparece como una disciplina”.